
Si el empate sobre la hora de Sosa el domingo pasado sirvió para algo más que para rescatar un punto, podemos también decir que:
1) otorgó un mínimo de justicia al resultado de un partido donde Indep*ndiente literalmente no pateó al arco más allá de la jugada del gol;
2) empezó a ventilar el humo que vende Borghi, quien terminó jugando sin delanteros y con los diez jugadores detrás de mitad de cancha;
3) consagró al rojo como el exponente más acabado de la amargura universal.
1) otorgó un mínimo de justicia al resultado de un partido donde Indep*ndiente literalmente no pateó al arco más allá de la jugada del gol;
2) empezó a ventilar el humo que vende Borghi, quien terminó jugando sin delanteros y con los diez jugadores detrás de mitad de cancha;
3) consagró al rojo como el exponente más acabado de la amargura universal.