
Un post cortito para revivir el blog.
Hay que decirlo: Simeone tiene toda la razón en borrar al Burrito del plantel. Y no me vengan con la demagogia de que Ortega está enfermo, de que hay que ayudarlo, de que primero está la persona y después el jugador. Todo eso está muy bien. Pero Ortega se cansó de cagarse en su compromiso con el club y de hacerle tragar sapos al Cholo. Cada vez que caía en pedo a las prácticas, Simeone (atrapado esta novela del ídolo más grande que tuvo River en los últimos tiempos) tenía que inventar alguna gambeta diplomática. Ya del último episodio pesaba un ultimátum que Ortega no tardó en quebrar, acaso por enfermo, sí, pero también por experto en salirse con la suya con la impunidad de los intocables. Simeone, como Pellegrini frente a los caprichos de Riquelme en el Villarreal, no aceptó privilegios exclusivos para el Burro que lo desgastaban frente al resto del plantel. Y con esto se anotó otro poroto para demostrar que tiene pasta para la Selección. Chau, Ortega. Nunca te perdoné la expulsión del Mundial 98 ni la desidia del 2002. Ojalá te recuperes, así de paso dejás de fajar a tu jermu. Te quedará, eso sí, el consuelo de vivir siempre en el recuerdo de los hinchas de River.